Un juego de ollas es de esas compras que se hacen cada diez años. Vale la pena dedicarle diez minutos antes de elegir.
El material manda
- Acero inoxidable: el más duradero. No reacciona con la comida, va al horno y aguanta el lavavajillas. Calienta más lento y por eso necesita una buena base.
- Aluminio con antiadherente: liviano y barato, calienta rápido. El antiadherente se gasta: con uso diario, entre dos y cuatro años.
- Acero esmaltado: el punto medio. Distribuye bien el calor y no se mancha, pero si se golpea, el esmalte salta.
La base: donde se nota la diferencia
Una base fina hace que la comida se pegue justo en el centro, donde está la llama. Buscá base difusora de al menos 4 mm, idealmente de tres capas. Es lo que reparte el calor a todo el fondo.
¿Qué hornalla tenés?
Si tenés vitrocerámica o inducción, la olla tiene que ser apta: en inducción, si un imán no se pega al fondo, no va a funcionar. En gas, cualquiera sirve, pero cuidá que el mango no quede sobre la llama de al lado.
Cuántas piezas necesitás de verdad
Los juegos de doce piezas suelen contar las tapas por separado. Para una casa de dos o tres personas alcanza con: una cacerola chica, una mediana, una olla alta y una sartén. Todo lo demás es bienvenido, pero no es lo que vas a usar el martes a la noche.
Para que duren
No las metas calientes bajo el agua fría: el cambio brusco deforma la base y después bailan sobre la hornalla. Y si son antiadherentes, cuchara de madera o silicona, nunca metal.